Putin contra Conchita Wurst

Putin-gay

Los resultados del último Festival de Eurovisión son el colmo. Tenemos que abandonar este concurso inmediatamente; ya es hora de que dejemos de aguantar esta locura” y “Es el fin de Europa. Ya no tienen hombres o mujeres, tienen cosas“. Estas frases fueron pronunciadas, respectivamente, por el diputado del parlamento ruso Valery Rishkin y por Vladimir Zhirinovsky, otro político nacionalista de la confederación tras la victoria de Conchita Wurst en el B&W Hallerne de Copenhague, el pasado 10 de mayo.

Conchita Wurst, ganadora de Eurovisión 2014

El triunfo de la representante austríaca ha causado gran revuelo en Rusia y en otros países de la extinta URSS (como, por ejemplo, Bielorrusia). Las autoridades nacionales, encabezadas por el mismísimo presidente Putin, no tardaron ni un día en iniciar una maniobra para retirarse del certamen y crear su propio Festival “anti-Eurovisión”.

Esta creciente homofobia de los políticos rusos contrasta con la realidad de su pueblo, que en 2003 no dudó en enviar al concurso a las polémicas t.A.T.u. con la canción Ne ver’, ne boysia (que amenazaron con besarse durante la actuación y prometieron a los votantes contraer matrimonio en caso de alzarse con el gran premio). Y por eso no extraña que, durante la actuación de las gemelas rusas Tolmachevy en 2014, los abucheos del público fueran una constante. Y tampoco llamó la atención que una gran bandera gay se visualizara en pantalla, ocultando parte de la coreografía. Para muchos, este hecho no fue casual, sino un gesto amistoso de la organización danesa hacia el perseguido colectivo homosexual.

El Festival de la Canción de Eurovisión, que el próximo año cumplirá 60 primaveras, está muy lejos de jubilarse. Ha pasado por épocas brillantes, por momentos de mero trámite (como los 80) y por un resurgimiento a partir de 1997, que lo acercó al público más joven y permitió una mayor participación de los espectadores, a través de llamadas de teléfono y de envío de mensajes para elegir al ganador.

Que el mundo gay esté muy identificado con Eurovision, no significa que el Festival sea gay. Ni que todos los que participan o triunfan lo hagan abanderando una enseña multicolor. El longevo show ha significado un paso adelante para muchos países, que necesitaban darse a conocer ante el resto del continente; llegó a ser considerado un reclamo de neutralidad política, de derechos humanos y de libertad.

Momento de la actuación finesa de Eurovisión 2013

Actuación de Finlandia en Eurovisión 2013

Austria, el país ganador en esta pasada edición, no ha obtenido el triunfo porque todos los gays colapsaran las centralitas de la vieja Europa. Y tampoco ha ganado porque los jurados hubieran estado compuestos por activistas de la causa. Después de 48 años sin premio, los austríacos se han alzado con la victoria porque han gustado a todos (público y jurados). Así de simple. Y encima han recibido puntos de esos países tan homófobos. ¿Qué pensará el presidente Putin de esos votos que su pueblo regaló a Conchita?

En Eurovisión han triunfado baladas, canciones pop “facilonas”, grupos rockeros, temas new age, propuestas discotequeras, etc. Del mismo modo, han participado en el certamen “machotes”, mujeres “muy sensuales”, monstruos, matrimonios, madres e hijas, frikis e, incluso, un pavo. ¿Y por qué no homosexuales, lesbianas y transexuales? Han acudido a por el premio, aportando su granito de arena profesional. Y han dejado huella en el viejo Festival. Por eso, el público gay se siente tan ligado a Eurovisión y se identifica plenamente con canciones e intérpretes que acercan esta realidad y esta orientación sexual a todos los sectores de la sociedad, buscando el respeto, la aceptación y, por supuesto, la admiración hacia su trabajo.

Para más información sobre las actividades que organizan las bibliotecas municipales de A Coruña sobre LGTB, no dudes en visitar la siguiente página del facebook:

https://www.facebook.com/events/263033293904984/

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Los crooners: Johnny Mathis

John Royce más conocido como Johnny Mathis nace el 30 de septiembre de 1935 en Gilmer, Texas. Su padre, que había trabajado en el vodevil, lo anima a cantar, comenzando a ello en la escuela y para los amigos. A pesar de que se le describe a menudo como cantante romántico, su discografía incluye jazz, soul, pop tradicional, rhythm and blues…

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Johnny Mathis en los comienzos de su carrera

Entre sus influencias musicales, Mathis cita a crooners como Bing Crosby y Nat King Cole. A los 13 años empieza a estudiar canto con Connie Cox, con el cual estuvo seis años.

En el año 1955 el productor  de jazz George Avakian lo escucha cantar, inmediatamente se pone en contacto con la Columbia Records para que le hagan su primer contrato. Su primer álbum se edita en 1956 con el título homónimo de Johnny Mathis, son canciones de jazz, desde ese momento nace una nueva voz en el panorama musical estadounidense.

 

Sus próximos discos son de baladas y los graba con orquestas tan conocidas como la de Ray Conniff, Ray Ellis o Robert Mersey. A finales de 1956 Mathis graba dos de sus canciones más populares Wonderful wonderful y  It’s not for me to say.

En ese mismo año Metro-Goldwyn-Mayer, lo contrata para cantar la última canción de la película Lizzie (1957), a la que le sigue la película A certain smile, donde canta la canción del mismo título. Estas dos películas le dan mucha popularidad, interviniendo en el popular Show de Ed Sullivan en 1957. Los críticos ya le llaman “la voz de terciopelo”.

En 1958 publica el álbum Grandes éxitos con unas cifras sin precedentes 491 semanas consecutivas en las listas Billboard hot 100.

En los años 60, funda Jon Mat Records, Inc.,para producir sus grabaciones y Rojon Productions, Inc., para manejar sus conciertos, apariciones en televisión y promociones.

En 1978 graba la canción Too mach, too little, too late, formando dúo con la cantante Deniece Williams, enseguida alcanza el número uno en el Billboard hot 100, siendo disco de oro y plata en los Estados Unidos. Seguidamente lanzan otro dúo con la canción You´re all i need to get by, alcanzando otro de sus éxitos.

El éxito de sus dúos con Deniece llevó a Mathis a grabar duetos con otras cantantes: Dionne Warwick, Natalie Cole, Gladys Knight y Nana Moiskouri, entre otras.

En los años 80 graba varios albumes, de ellos destacamos Lo mejor de Johnny Mathis, un recopilatorio de sus éxitos desde 1975 a 1980; Celebration-The anniversary album (1981); Unforgettable-A musical tribute to Nat King Cole, todos ellos discos de oro.

Mathis ha tenido cinco de sus albumes en las listas Billboard al mismo tiempo, un logro igualado sólo por dos cantantes: Frank Sinatra y Barry Manilow, ambos dos excelentes crooners, siendo el tercer artista de mayor éxito en Estados Unidos, después de Elvis Presley y el antes citado Sinatra.

Actualmente sus canciones las hemos escuchado en distintas series de televisión como en The X files o más recientemente en la serie Mad Men; y en peliculas como Encuentros en la tercera fase (1977).

A lo largo de su vida, ha dedicado parte de su tiempo a otras actividades, como su apoyo a organizaciones de carácter social, como la Sociedad Americana del Cáncer, la YMCA y la Asociación de Distrófia Muscular entre otras.

En 1982 y dentro de un artículo para Us Magazine, Mathis habla por primera vez de su condición de homosexual, artículo del que luego se retractaría; pero años más tarde (2006), reveló que su silencio sobre el tema se debió a las amenazas de muerte que había recibido en ese momento.

Dentro de su extensa carrera Mathis ha recibído numerosos premios tanto a su carrera como artista o como a su extensa labor social.

En nuestra próxima cita hablaremos de la éxitosa y extensa carrera de otro gran músico, ésta vez italiano, Domenico Modugno.

Días e noites de amor e guerra: #LeConOrgullo

Un ano máis, as Bibliotecas Municipais da Coruña queren conmemorar o que foron, como decía Galeano, días e noites de amor e de guerra. No 1949, os disturbios froito da persecución policial a lesbianas, gais, transexuales, bisexuales ou calquera outra manifestación de xénero no barrio do Greenwich Village Neoiorkino, marcaron un antes e un despois nas loitas sociales. O 28 de Xuño de 1949, arredor do Stonewall Inn, famoso por ser lugar de reunión para todo un colectivo silenciado, discriminado e atacado física e verbalmente, esbouraron cristais e voaron pedras lanzadas sobre tacóns.

Os disturbios de Stonewall marcaron o comezo da reivindicación nas rúas do colectivo LGTB, que adoptou tal data como día de celebración do coñecido orgullo, un orgullo similar ao de clase, marcado pola unión colectiva de persoas diversas baixo unha única meta, terminar coa homofobia que tiña sido, era e sigue a ser obxecto de burla, descreto, agresión verbal, agresión física ou, en países como Uganda e Rusia, persecución e morte consentida polo goberno.

Nas Bibliotecas Municipais, abrimos hoxe o noso propio mes LGTBq, As Municipais Entenden, para amosar a diversidade que nelas existe, a diversidade de usuarixs que cada día se achega á súa biblioteca máis cercana, a diversidade de bibliotecarixs que conforman o conxunto de traballadorxs e a diversidade de intereses que moven os mecanismos dxs que nelas traballamos. E Bibliosóns, claro, aposta pola diversidade no eido musical!

É precisamente a diversidade o que leva a abrir as publicacións LGTBq deste ano cuha referencia á diversidade diversa, redundando, claro. Facendo fincapé na q de LGTBq. Queer, esa palabra que resoa no subconsciente de tanta xente despois do éxito masivo da serie Queer as folk, e que aínda sen ser de todo comprendida, xa e familiar dentro de moitos contextos. E dentro da música alternativa, o queercore ven sendo un conxunto de estilos que van desde o rock alternativo ao punk máis rabioso, no que o seu fío conductor non é outro que a intencionalidade política.

Se durante a década dos 80, o boom da música estereotipada como gay tomou forza, nos primeiros 90 xorderon dúbidas respecto da imaxe que ese concepto daba da poboación LGTBq en xeral. A figura do home de mediana edad, con éxito laboral, un status económico medio/alto e blanco, fixo que moitas persoas, moitas e diversas, cos seus diversos estilos de vida, coas súas diferentes historias personales, laborales, económicas, etc, deran forma a unha nova expresión musical caracterizada por empregar o termo que viña de ser reclamado neses primeiros anos da década por parte dos colectivos de LGTB, o termo queer co seu significado orixinal, marica, bollera, maricón, sarasa ou calquera outro apelativo que se vos ocurra deses que todos temos na cabeza grazas á nosa ampla bagaxe lingüística en diferentes idiomas.

Así que para celebrar toda esa diversidade, decidimos non facer máis literatura do termo e directamente agasallarvos cunha mostra na Radio Bibliosóns, para que descubrades, desfrutedes, ou simplemente botedes unha ollada a un panorama diverso que alterna entre o punk máis crú actual de Limpwrist e o punkrock alternativo de pionerxs como Pansy Division. Xa sabedes, #asmunicipaisentenden e se o noso lema é #LeConOrgullo, neste caso podedes escoitar con orgullo tamén.